Ondas de Choque

La Onda de choque es una onda acústica que lleva mucha energía y que podemos dirigirla hacia puntos dolorosos del tejido musculoesquelético (tendones, músculos, ligamento y huesos) en procesos subagudos, subcrónicos y crónicos.

La energía contenida en las ondas de choque aplicada en nuestro cuerpo promueve la regeneración y los procesos reparativos de los huesos, los tendones y otros tejidos blandos afectados.

Para aplicar esta energía se usa un aparato que contiene un mecanismo compuesto por un tubo con un pistón en su interior el cual impacta contra el aplicador produciendo la onda de choque. Al contactar con nuestro cuerpo, transfiere la energía al tejido.

Sus principales beneficios son el rápido alivio del dolor y la restauración de la movilidad. Estos beneficios junto al hecho de ser una terapia no quirúrgica, sin necesidad de analgésicos, la convierten en una terapia ideal para acelerar la recuperación de multitud de lesiones.

Tal aceleración de la curación se debe a la reactivación de la célula provocada por los estímulos mecánicos de las ondas de choque, lo que puede revertir un proceso crónico gracias a que las células recuperan su funcionalidad.

A lo dicho cabe añadir:

  1. Sus beneficios continúan después del tratamiento
  2. El tratamiento externo es sencillo, rápido y seguro.
  3. Sin medicación ni anestesia.
  4. Sin efectos secundarios.
  5. Sólo se necesitan de 3 a 5 sesiones.

El tratamiento con ondas de choque está indicado especialmente en las siguientes patologías de tejido blando:

  • Tendinopatías con calcificaciones de hombro
  • Epicondilitis radial (codo de tenista)
  • Periostitis tibial
  • Tendinopatía del Tendón Rotuliano y del Tendón de Aquiles
  • Fascitis plantar
  • Espolón calcáneo
  • Puntos gatillo miofasciales
  • Cicatrices
  • Fibrosis