Preguntas frecuentes

Sí, la prevención es importante y necesaria.

Aunque no mostremos síntomas, si tenemos alguna disfunción o lesión, puede dar lugar a un desequilibrio que puede ir afectando a todos nuestros sistemas (músculo-esquelético, visceral-craneal, etc.). Con la osteopatía conseguiremos el reequilibrio y evitaremos que la lesión se desencadene en el futuro. Además, evitaremos posibles adaptaciones disfuncionales que, en el caso que no hubiéramos recibido el tratamiento osteopático, seguramente se hubieran desencadenado.

El dolor a nivel vertebral (por ejemplo, lumbalgias, dorsalgias, etc.) podría provenir de un dolor referido de origen visceral (hígado, estómago, riñones, colon, matriz, próstata…). En osteopatía, tratar el ámbito visceral forma parte de casi todas las sesiones que realizamos en nuestra clínica diaria. Por ejemplo, las lumbalgias (dolor en la columna lumbar) nos pueden hacer pensar en patologías o disfunciones intestinales, ginecológicas o renales y las dorsalgias (dolor en la columna dorsal) nos pueden hacer pensar en patologías o disfunciones respiratorias, mediastinos, alteraciones digestivas…

Las disfunciones viscerales pueden venir a partir de bloqueos de la columna que pueden limitar la inervación de la víscera. Por otro lado, también podemos encontrar adherencias en la propia víscera o en una zona próxima que limitarán la movilidad. También cabe destacar la influencia del estrés y las emociones en la función visceral. Estas lesiones, o disfunciones, pueden favorecer la ptosis visceral, estasis venosa y linfática (disminución de retorno venoso y linfático), acumulación de toxinas, espasmos, alteración de la función del órgano, etc. Estas, poco a poco, van dando lugar a los dolores y a otros síntomas como, por ejemplo, acidez de estómago, estreñimiento, infecciones de orina, digestiones lentas…

Con el tratamiento osteopático mejoraremos la circulación y eliminaremos la estasis venosa y linfática, disminuiremos la toxemia, normalizaremos el tono vasomotor y restableceremos la movilidad fisiológica visceral.

Hay muchos tipos de causas que provocan la ciática. La mayoría de ellas, 9 de cada 10, se recuperan satisfactoriamente si el tratamiento es el correcto. En el centro Kine trabajamos con un protocolo específico para la ciática que está basado en tratamientos de osteopatía —para colocar el disco, las vértebras lumbares, el sacro y la pelvis—, acupuntura para eliminar el dolor, un tratamiento de tracciones lumbares mecánicas y bombeo discal para conseguir separar el disco del nervio ciático y evitar la compresión y un tratamiento de diatermia profunda (AF200) en forma de calor muy profundo que llega al disco intervertebral y que consigue reducir el edema, el dolor y la inflamación local.

L’artrosi és un procés degeneratiu de les articulacions inherent a tot ésser humà a partir dels 25 anys. Si l’artrosi no fa mal, no hi pensem. Però si provoca dolor s’ha de tractar. Al centre fem un doble diagnòstic. D’una banda, un diagnòstic funcional osteopàtic per localitzar la causa del dolor i, de l’altra, un diagnòstic sobre la nutrició. En funció d’aquests diagnòstics, pel que fa a l’osteopatia, fem un tractament a nivell vertebral per desbloquejar el segment afectat i també un tractament visceral per corregir el que estigui afectat (caiguda d’estòmac, cicatrius a l’abdomen, tensió al diafragma…). Pel que fa a la nutrició, caldrà revisar les possibles carències i/o excessos alimentaris, ja que l’artrosi està molt vinculada als mals hàbits en l’alimentació i caldrà ajudar, si fos necessari, amb la suplementació de minerals, vitamines i oligoelements.

El dolor lumbar representa un 70% de las bajas laborales de nuestro país y, por tanto, es un dolor muy frecuente que a menudo dificulta las actividades laborales, deportivas y de la vida diaria. El tratamiento que aconsejamos en el centro es la osteopatía, ya que la gran mayoría de las lumbalgias están provocadas por trastornos funcionales que pueden implicar tanto la víscera como la vértebra. Mejorando la movilidad vertebral y eliminando las tensiones viscerales se consigue una recuperación total y, en consecuencia, el dolor remite en un 100%. Además, la duración de esta mejora puede perdurar en el tiempo. El objetivo en osteopatía es tratar la causa para eliminar el dolor y no trabajar sólo sobre el síntoma.

El dolor de cabeza es uno de los tratamientos clásicos en el ámbito de la osteopatía y las causas son diversas. Según el origen del problema, se puede hacer, por un lado, tratamiento craneal, ya que puede haber compresiones de nervios que irradian dolor hacia la cabeza. Y, por otro, si el desencadenante de este dolor de cabeza es una mala oclusión o disfunción de la mandíbula, el trabajo sería sobre el sistema oclusor y mandibular. También puede estar motivado por alguna afección o disfunción en alguna víscera. En estos casos haremos tratamientos sobre las vísceras afectadas como, por ejemplo, el hígado.

A menudo, cuando el otorrino descarta cualquier patología comenta que estos mareos pueden venir de las cervicales. Efectivamente, la osteopatía tiene técnicas específicas para tratar los bloqueos cervicales, las tensiones que se acumulan en el área de la nuca, abrir los forámenes que comunican los vasos sanguíneos para restablecer la circulación sanguínea del cerebro, eliminar la tensión intracraneal y restablecer la normalidad para que desaparezcan los mareos y los vértigos.

Las disfunciones digestivas son una de las áreas más importantes en los tratamientos de osteopatía y los resultados son muy satisfactorios. La osteopatía trata la movilidad de la víscera, la caída por acción de la gravedad de la propia víscera y, a distancia, trata la inervación para que llegue al órgano afectado la orden desde el sistema nervioso (abrimos el foramen desde el cráneo, por donde sale el nervio vago, que es el nervio más importante para mejorar la calidad de las digestiones). Por último, tratamos la columna, ya que un bloqueo de una vértebra puede influir sobre el funcionamiento de una víscera dado que hay una correspondencia entre víscera y vértebra.

El reflujo gastrointestinal, aunque no es un problema grave, provoca mucho malestar, ya que se hace presente de una manera continuada y, más o menos, diaria. La causa más frecuente por la que aparece es porque hay un problema en la válvula de entrada en el estómago (el cardias) donde se hace una pequeña hernia llamada hernia de hiato. El tratamiento osteopático consiste en reducir esta hernia y restablecer la normalidad en el funcionamiento de la válvula para que esta pueda hacer tanto la función de abrir como la de cerrar. Así, evitamos el reflujo y la incomodidad que ello supone. Siguiendo un tratamiento de osteopatía, el paciente puede llegar a eliminar los síntomas, dormir con tranquilidad y dejar el tratamiento de antiácidos (omeprazol, Pepcid, etc.).

Sí, se puede aplicar en distintas edades, pero en función de la edad del paciente, la situación particular o un posible embarazo se utilizarán unas técnicas específicas diferentes para cada caso.

En un primer momento, lo más habitual sería continuar el tratamiento al cabo de dos o tres semanas de haber recibido el primer tratamiento. En casos agudos pueden ser más continuadas y, después, se irían alargando en el tiempo dependiendo de la evolución del paciente.

En las primeras 24 horas, tras recibir un tratamiento, y en algunos casos, sí es posible sentir dolor o sensación de quedar cansado. Aunque lo más habitual es que el paciente tenga una mejora considerable del dolor, hay personas que pueden tener una reacción más fuerte que otras: aumento del dolor, cansancio generalizado, cefaleas… Sin embargo, y a medida que pasen los días, éste irá disminuyendo.