Osteopatia infantil

Publicado en la revista MESALUT el mes de Enero de 2015.

Roger tuvo un parto un poco complicado. Salió con la ayuda de unas espátulas y respiraba con dificultad, pero después de la reanimación reaccionó y todo fue bien.

A los 5 meses empezamos con el puré de fruta y, a partir de ahí, se inició nuestro sufrimiento. Cuando intentábamos hacerlo comer vomitaba. El pediatra nos decía que él mismo se provocaba los vómitos y que ya le pasaría.

Esta situación, sin embargo, se fue alargando todo el primer año. Incluso había días que vomitaba hasta cuatro veces. Estábamos, por ello, más que preocupados.

A los 15 meses le diagnosticaron Reflujo Gastroesofágico e iniciamos un tratamiento médico farmacológico (vía oral), dieta y, por la noche tenía que dormir con el colchón de la cama levantado 25 cm. por la parte del cabezal, para evitar el reflujo del estómago.

Aunque el Roger parecía que había mejorado un poco, el pediatra del pueblo no veía clara la situación y por eso nos derivó al Hospital San Juan de Dios. Quería que valorasen la situación de nuestro hijo. Allí, le hicieron muchas pruebas, incluso psicológicas; pero no había nada que nos ayudara a conseguir una solución definitiva.

A los 4 años y medio se presentó otro problema, el niño estaba muy cansado y apático. Lo llevamos al pediatra y le detectaron una neumonía en el pulmón izquierdo y después, al derecho. El tratamiento que le suministraron le ocasionó graves trastornos en el estómago y por tanto empeoraron los problemas digestivos y, como consecuencia, aumentaron los vómitos.

Como es lógico cada vez iba aumentando el rechazo de Roger por la comida y por lo tanto, nosotros, estábamos cada vez más preocupados y desorientados. Afortunadamente, un día una amiga nos dijo:

– ¿Por qué no intente la osteopatía?

En aquellos momentos nosotros no habíamos oído hablar de esta especialidad pero, por una parte, la confianza en esta terapia que manifestaba nuestra amiga y, por otro, la desesperación por la situación en la que nos encontrábamos, hicieron que nos decidiéramos a probarlo.

Llamamos al servicio de osteopatía del Centro Kine, y nos atendió el director del centro, Jordi Segura. Él es el profesional que logró el cambio positivo en nuestra vida.

Nos explicó que los vómitos pueden aparecer cuando los niños y las niñas sufren partes mecanizadas a consecuencia de las compresiones excesivas que se producen en el cráneo a la hora del parto (ya que el cráneo de un bebé es muy sensible a las presiones de las espátulas, fórceps …). Le diagnosticó una compresión del nervio «vago» o neumogástrico situado a la salida del cráneo. Según nos explicó, este nervio es muy importante a la hora de favorecer las funciones digestivas. Por ello, Roger tenía, por un lado, una dificultad importante en conseguir unas buenas digestiones y, por otra parte, un problema de la función de la válvula que hay en la entrada del estómago (cardias) que es la que evita el vómito y el reflujo de los alimentos y de los ácidos del estómago. Una vez tuvimos el diagnóstico, comenzamos el tratamiento.

El cambio fue sustancial: gracias a la osteopatía pasó de no tolerar los alimentos cuando llegaban al estómago, ¡¡¡a comenzar a comer ya disfrutar comiendo!!!

En la actualidad Roger hace una vida normal como cualquier otro niño de su edad. Además, ha podido conseguir su sueño que era jugar al fútbol -actividad que antes no podía realizar por los problemas digestivos y por el cansancio crónico y la fatiga que le creaba la carencia de alimentos-.

¡¡¡GRACIAS Jordi por la calidad de vida que has dado a nuestro hijo y, de rebote, a nuestra familia!!!


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